Por: Augusto Ramírez Será cierto que debemos creer en lo que nos dicen las autoridades, tanto estatales, como las federales en cuanto a que ¿la instalación de la nueva refinería será de completo beneficio para los habitantes de la zona sur de Hidalgo, para el resto de la entidad y en general para el pais?
La inversión estimada para esta refineria es del orden de los 12 mil millones de dólares norteamericanos, dinero que servirá para crear una nueva planta que producirá, dice PEMEX, el 50 por ciento de las gasolinas que actualmente se demandan. Esto tardaría al menos seis años y produciría tal cantidad de empleos, que para como están las cosas, esos obreros de base para aquella fecha, podrían llegar a buen termino, si antes no mueren de hambre por la patética situación a la que nos ha llevado el gobierno de Felipe Calderón.
Hay muchos miedos de que llegue esa planta a Tula: contaminación, delincuencia, caos demográfico, demanda excesiva de servicios, excesos en el consumo de alcohol y drogas (aunque eso ya de por si sucede, aderezado con prostitución), ante lo cual nadie ha respondido con inteligencia la forma como se van a enfrentar.
Las dudas de hoy, provocarían la frustración de mañana, porque tambien se hablan muchas cosas de las importantes tajadas que se llevarán los que negocian. Ya muchos coyotes afilan los colmillos para dar un gran pellizco al patrimonio de los campesinos, pero en general esto es un verdadero alboroto. Lo cierto es que para Tula y los reales tulenses, este proyecto no es más que más de lo mismo. Nosotros a no decir nada y los demás a decidir por nosotros.
Cuando los cien dias fatales se cumplan, el gobernador Osorio Chong deberá dar buenos resultados, no sólo para entregar la titularidad de las 700 hectáreas a PEMEX, sino responder con pruebas tangibles cada una de las muchas dudas que este proyecto ha despertado.
Sabemos que estamos frente a un gobernador impetuoso, pero también impulsivo, sin embargo lo importante es que el éxito deberá estar en llegar al día 100 en paz y a partir de entonces lograr que las dudas no se vuelvan frustraciones, porque entonces se convertirían en reclamos, y eso, para sus planes de hacer lo que le corresponde en las proximas presidenciales, sería fatal.
Y es que además con esa multimillonaria cantidad de dinero, quizá la explotación hubiese sido más benéfica para el país, pero menos escandalosa para quienes quieren colgarse la medallita y capitalizarla politicamente.
Hay que esperar aún, pero vigilando que del dicho al hecho de este gobernador no haya mucho trecho, porque si no entonces, la historia que está preparando será inversamente contraria a lo que pretende.
